Con el crecimiento demográfico de Canada prácticamente estancado, el país podría dirigirse hacia una situación sin precedentes en la que todo el crecimiento de la población provenga de la inmigración, según expertos.
Resumen de lo más importante:
De acuerdo con el último Plan de Niveles de Inmigración del gobierno federal, el responsable presupuestario parlamentario prevé que 2026 será el segundo año consecutivo con crecimiento poblacional cero en Canadá.
Tras la pandemia de COVID-19, el país experimentó un fuerte aumento poblacional que alcanzó un 3,1 % en 2023, muy por encima del promedio histórico de 1,1 % desde 1972.
Datos de Statistics Canada muestran que en 2024 la población creció en 816.000 personas gracias a inmigrantes temporales y permanentes, mientras que el crecimiento natural (nacimientos menos muertes) fue de solo unas 34.000 personas.
El profesor de la University of British Columbia, Dan Hiebert, afirma que el crecimiento natural de la población canadiense podría llegar a cero alrededor de 2029 o 2030, lo que significaría que el 100 % del crecimiento demográfico dependería de la inmigración.
Un informe gubernamental de 2024 también prevé que los recién llegados representen todo el crecimiento poblacional de Canadá para 2032.
El gobierno busca ahora reducir la llegada de personas, especialmente inmigrantes temporales y estudiantes internacionales, para disminuir la presión sobre el mercado de la vivienda y otros servicios públicos.
La economista Rachel Battaglia del Royal Bank of Canada señala que un crecimiento poblacional más lento puede reducir la demanda de vivienda, lo que podría ayudar a bajar los alquileres, aunque también podría disminuir el incentivo para construir nuevas viviendas.
La inmigración reciente, formada en gran parte por personas jóvenes, había reducido ligeramente la edad media del país, que bajó de 41 años a 40,3 entre 2022 y 2024. Sin embargo, en 2025 volvió a subir a 40,6 años debido a la reducción de residentes temporales.
Los expertos también advierten que Canadá enfrenta un aumento del ratio de dependencia de la tercera edad, que mide la cantidad de personas mayores de 65 años en comparación con la población en edad de trabajar.
Actualmente hay aproximadamente 29,5 personas mayores por cada 100 trabajadores, pero proyecciones sugieren que esta cifra podría llegar a 50 jubilados por cada 100 personas en edad laboral en los próximos 50 años.
Ante este escenario, expertos señalan que el gobierno debería planificar la política migratoria a largo plazo, ya que la inmigración se perfila como el principal motor del crecimiento poblacional y económico del país.



