Lisa Lalande es directora ejecutiva de Century Initiative, liderando esfuerzos ambiciosos para garantizar la prosperidad a largo plazo de Canadá a través de un crecimiento poblacional inteligente y responsable.
La verdad con el tiempo siempre sale a la luz.
En este caso, la verdad es dura.
La decisión del gobierno federal de reducir las metas de inmigración en un 21% para 2025 y un 24% para 2026 fue un grave error. Peor aún, las consecuencias de esta medida están comenzando a manifestarse en el peor momento posible.
Al reducir los niveles de inmigración, Canadá enfrenta la batalla económica de nuestras vidas con una mano atada a la espalda. Este es un momento en el que deberíamos proyectar fuerza y crecimiento, pero en cambio, hemos elegido encogernos. Y desafortunadamente, este cambio de política ocurre justo cuando enfrentamos otro gran desafío demográfico: la jubilación de cinco millones de canadienses antes del final de la década.
El impacto económico de reducir la inmigración
Las consecuencias económicas de estas reducciones son graves. Un informe del Oficial de Presupuesto Parlamentario (PBO) analizó el impacto de la reducción de los niveles de inmigración y concluyó que para 2027:
Se trabajarán 1,300 millones de horas menos.
El PIB nominal de Canadá se reducirá en 37,000 millones de dólares en promedio durante los próximos tres años.
Estas cifras significan que la base fiscal de Canadá se verá debilitada, nuestra resiliencia económica se erosionará, y los servicios públicos esenciales estarán en riesgo.
Además, aún no hemos considerado otro peligro latente: la amenaza de aranceles y guerras comerciales. Cuando reconocemos el verdadero alcance de la volatilidad económica que se avecina, queda claro que Canadá está en medio de una emergencia económica.
Lo peor es que hemos debilitado nuestro propio poder de negociación. El Conference Board de Canadá advirtió sobre:
Una reducción de 6,900 millones de dólares en el gasto del consumidor en 2025.
Una reducción aún mayor de 10,800 millones de dólares en 2026.
Esto es el resultado de menos trabajadores, menos población y un mercado en contracción.
Cómo llegamos aquí y qué debemos hacer
La falta de una estrategia nacional de crecimiento poblacional y económico nos ha dejado vulnerables. La única salida es renovar el enfoque en la competitividad de Canadá.
1️⃣ Fortalecer nuestro entorno empresarial
Es fundamental mejorar radicalmente el clima de negocios en Canadá para diversificar la economía y mejorar nuestra posición como competidores globales autosuficientes.
Las guerras comerciales pueden ser una carrera hacia el fondo, pero al menos podemos posicionarnos como una economía más fuerte y diversificada.
En 2023, Canadá generó:
152,000 millones de dólares en exportaciones de petróleo y gas a EE.UU.
51,000 millones de dólares en exportaciones de manufactura automotriz.
Nos estamos perjudicando a nosotros mismos al depender excesivamente del petróleo y gas, cuando otras industrias podrían convertirse en motores de innovación, inversión y prosperidad.
También necesitamos una agenda de crecimiento agresiva que:
Atraiga empresarios.
Facilite proyectos de inversión en sectores emergentes como inteligencia artificial.
Impulse a inmigrantes altamente calificados que aporten capital de inversión y espíritu emprendedor.
Pero no basta con atraer nuevas empresas, también debemos asegurarnos de retenerlas a largo plazo.
2️⃣ Apostar por el talento humano
Con la inmigración a EE.UU. endureciéndose, Canadá tiene una oportunidad dorada para atraer trabajadores, pero necesitamos una propuesta convincente.
En lugar de promesas vagas, debemos ofrecer una visión clara y atractiva, que incluya:
✔ Oportunidades laborales sólidas.
✔ Costo de vida accesible.
✔ Atención médica de calidad y comunidades inclusivas.
Esta estrategia debería apuntar a trabajadores altamente calificados en EE.UU. que enfrentan incertidumbre con sus estatus migratorios, pero también enfocarse en sectores con escasez de mano de obra, como:
Construcción.
Oficios técnicos.
Economía verde.
Salud.
Si queremos ganar la guerra por el talento, Canadá debe modernizar su sistema de puntos de inmigración para priorizar habilidades en alta demanda. Además, debemos invertir en vivienda, transporte, salud y cuidado infantil, para que los inmigrantes no solo lleguen, sino que se queden.
El momento de actuar es ahora
Estas no son soluciones nuevas; los expertos han propuesto estas medidas durante años.
Pero la actual amenaza de aranceles y guerras comerciales hace que actuar no solo sea más urgente que nunca, sino posible.
Este es un raro momento político donde todos tienen su atención en el futuro económico de Canadá.
Cualquiera que sea el desenlace de los próximos meses, no podemos ignorar esta amenaza.
Por primera vez en mucho tiempo, la necesidad política de actuar coincide con la voluntad política de hacerlo.
Aprovechemos esta oportunidad.
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